Un pendiente importante en mi lista era caminar con raquetas de nieve en el cerro Dormilón y, si los planetas se alineaban, pasar una noche en el refugio.
Digo esto porque necesitaba tres cosas:
- nieve
- el refugio vacío
- tiempo para hacerlo
Este año tuvimos nieve en los cerros de la zona, así que para conseguir el refugio vacío y tener el tiempo necesario para pasar una noche en el refugio Dormilón me tuve que pedir unos días de vacaciones.
Reservé el refugio con el Club Andino de Villa La Angostura, coordiné el cruce en lancha y viajé desde Bariloche hasta Villa La Angostura.

Llegué a las 10 en punto al lugar de encuentro con Juan Carlos Martínez, el poblador que realiza el cruce en lancha. El día estaba amaneciendo con un cielo impecable y la lancha navegó por el lago en calma durante unos 30 minutos, hasta la costa oeste.


Después de coordinar con Juan Carlos el encuentro para el día siguiente, estaba caminando por la base del cerro Dormilón.
Ya tenía en claro el recorrido por mi experiencia en verano, pero la nieve empezó a pintar de magia todo el entorno.


El bosque de coihues es alto y oscuro al inicio, intercalando tramos con barro, hielo o charcos de agua. Los carteles con las indicaciones hacia el refugio están justo al inicio de la pendiente más intensa de la subida. Superados esos primeros metros, la pendiente se aplana un poco y la respiración permite disfrutar del entorno.

A punto de entrar al tramo de bosque más bajo y abierto, decidí colocarme las raquetas para caminar más cómodo. No es que me hundiera demasiado en la nieve profunda, pero los resbalones se iban sumando y agregando un cansancio innecesario.
En el lomo del cerro, y ya con árboles más bajos, me llené la cara de protector solar. No quedaba mucho más hasta llegar al refugio cuando la vista se abrió en todas direcciones.

Quizás el lugar más evidente para notar la cantidad de nieve eran los carteles con indicaciones.

Llegué a la puerta del refugio y probé el código de acceso de la cerradura electrónica. Del otro lado me recibió la calma y la calidez del refugio, el rechinar de la madera y el sonido de las gotas de la nieve derretida cayendo por el alero del techo.


Almorcé con unos mates, sentado en una de las mesas junto al ventanal al sol, y enseguida salí a recorrer el cerro con el objetivo de llegar a la cumbre turista.


El día seguía radiante y la caminata, sin dificultades, me transportaba por distintos escenarios y paisajes.
Giraba constantemente la cabeza de un lado a otro, persiguiendo las vistas, buscando las cumbres y encontrando un cuadro en cada lugar que miraba.

Para llegar a la cumbre turista sabía que tenía que rodearla por abajo hasta encontrar el paso por el oeste, pero me pareció que la nieve me permitiría cortar camino y subir directo por el lado este, haciendo escalones.

Tuve razón hasta unos dos metros antes del final.
Ahí la pendiente se hizo tan intensa que me demandó un esfuerzo más allá de lo que había calculado desde abajo. Pero finalmente llegué a la pirca de la cumbre.

Más expuesto al oeste, el viento se hizo helado. Y ya siendo casi las 17h., decidí bajar de nuevo al refugio para una segunda tanda de mates mientras encendía la cocina a leña.
Costó varios intentos encender la leña, algo húmeda, pero justo a tiempo para la cena tenía el ambiente listo para comer y subir a pasar la noche al dormitorio del refugio.


De nuevo, el chisporroteo del fuego, los pasos sobre el suelo de madera y el bosque blanco afuera de la ventana configuraron el ambiente que había imaginado tantas veces.


Más allá de la ventana y el bosque, entre la oscuridad brillaban las luces de Villa La Angostura. Las gotas del techo se fueron congelando en estalactitas.
No quedaba más que subir las escaleras de madera y meterme en la bolsa de dormir, sobre alguno de los colchones del dormitorio. Cerca mío pasaba el caño del tiraje de la cocina y la luz de la luna entraba directo por la ventana.

Al día siguiente bajé a desayunar mientras afuera el cielo se pintaba de rosa. Con el tiempo justo, salí con lo puesto a disfrutar del amanecer, con vista al lago, la cordillera y el Tronador.

Volví al refugio a preparar la última salida.
El plan era recorrer los valles ondulantes del cerro y subir por las laderas hasta la Cumbre Central, y analizar si desde ahí podía volver a caminar la cumbre real del Dormilón, como había hecho en verano.
El Dormilón en verano
La Angostura Travesía al Cerro Dormilón – Rincón – Machete – Lago Gallardo
Aunque parezca increíble, esta travesía hasta el cerro Dormilón me llevó ocho días. Pero la historia no es tan lineal. Había visto en la…
Leer más →Pero después de caminar un par de horas entre dunas blancas, bajo un cielo celeste perfecto, en la Cumbre Central me encontré con un viento muy helado. Además, ya tenía las horas justas para volver al refugio sin apuro.


Así que valoré justamente esto: ya había disfrutado del cerro y del refugio durante dos días, en soledad.
Bajé tranquilo hasta el refugio y preparé la despedida.


Armé la mochila, limpié las mesas, vacié la ceniza de la cocina y barrí. No me olvidé de ventilar y, por qué no, disfrutar unos últimos momentos en paz, de nuevo junto al ventanal y el sol oblicuo del invierno.



Bajé hasta la playa en una hora y media.
El lago ahora estaba furioso y las nubes envolvían las cumbres solitarias del Dormilón.
Juan Carlos me estaba saludando cerca del muelle y, un rato después, estaba volviendo a casa por la ruta 40.

A partir de acá empieza el contenido para suscriptores
- Notas de logística
- Archivos KML con tracks y waypoints
- Referencias del recorrido
- Fotos en calidad original
- Experiencias que me quedaron si tuviera que hacer de nuevo esta caminata.

Otras caminatas para hacer en la zona
La Angostura Desde el Centinela al Cerro Simone: la distancia entre la huella y el track
Hacía dos semanas exactas que no salía a caminar. Bajando del refugio Frey, con el cuerpo ya al límite después de subir al Catedral…
La Angostura Cerro Tres Hermanas
El Cerro Tres Hermanas se ubica en el extremo oeste de la provincia de Neuquén, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, muy cerca del…
Leer más →
La Angostura Falso Filo del Belvedere – Cajón Negro – Cumbre del Cerro Belvedere
Salí de casa lo más temprano que pude con la idea de estar en Villa La Angostura antes de las ocho. No lo logré.…
Leer más →
La Angostura Cerro Alfredo
El cerro Alfredo, visible desde Bariloche, es una silueta que atrae la mirada y pone a prueba la resistencia. En esta salida enfrenté paredes…
Leer más →
La Angostura Cerro Cuyín Manzano
En este relato te voy a hablar de mi travesía hasta el cerro Cuyin Manzano que tiene algo más de 2200 m de altura…
Leer más →
La Angostura Travesía al Cerro Dormilón – Rincón – Machete – Lago Gallardo
Aunque parezca increíble, esta travesía hasta el cerro Dormilón me llevó ocho días. Pero la historia no es tan lineal. Había visto en la…
La Angostura Cerro O'Connor en Villa La Angostura
Para esta temporada decidí ampliar los horizontes y salir a explorar localidades cercanas a Bariloche. Aunque no es fácil alejarse del barrio, siempre hay…
Leer más →