El Chaltén: Recaudación de primer mundo para una infraestructura abandonada

El segundo año del sistema de cobro en los senderos del Parque Nacional Los Glaciares muestra una diferencia notable entre la recaudación y el estado de los senderos. Mientras que en 2025 el cambio se presentó como una solución al colapso de los campamentos, la realidad de 2026 muestra un esquema que es una burla y una infraestructura en degradación.

1. Desinversión y abandono de senderos

La falta de mantenimiento es estructural. Según denuncias de ex responsables de la Brigada de Sendas [1], existe un abandono deliberado y una falta total de inversión en herramientas e insumos básicos.

  • Gestión de sendas: El mantenimiento está siendo reemplazado por operativos de voluntarios. Ante un esquema de recaudación en funcionamiento, la dependencia del voluntariado local indica como mínimo y siendo un poco inocente, una falla en la asignación de lo recaudado.
  • Condiciones del terreno: Sectores críticos afectados por la lluvia, el barro y el tránsito masivo se mantienen con soluciones precarias (maderitas sobre los charcos), careciendo de obras de drenaje, pasarelas o puentes.

2. Estructura de costos y comparación internacional

El canon de acceso para la temporada actual (2026) se desglosa de la siguiente manera:

  • Visitante nacional: $15.000 por día.
  • Visitante extranjero: $45.000 por día
  • Esquema de ahorro: 50% de descuento en el segundo día y opciones de flexipases (3 y 7 días)

Hay que aclarar que estos costos son por sendero visitado, no se cobra un único ingreso al PN como en otros lugares, sino que existe un puesto de cobro y control en la cabecera de cada sendero de la red troncal:

  • Sendero a Loma del Pliegue Tumbado
  • Sendero a Fitz Roy y Laguna Torre
  • Sendero a Fitz Roy desde Río Eléctrico

Cada turista nacional paga $52.500 por un flexipass de una semana y $30.000 el de tres días.

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Un turista extranjero debería pagar $157.000 por persona solamente en concepto de ingreso a los senderos en una semana de visita. Si quisiera pernoctar en alguno de los campamentos debería sumar $20.000 por noche, por persona.

Marco el ejemplo con los valores que un turista extranjero “debería pagar” porque es la mayoría del público que llega a El Chaltén. Además, hablé con extranjeros en Chaltén y leí comentarios en internet, todos diciendo lo mismo: es carísimo ir a El Chaltén.

A pesar de que hay tarifas diferenciadas en parques nacionales de todo el mundo, el Parque no ofrece los servicios mínimos que justifiquen el cobro (como sí existen afuera): no hay servicios, no hay baños, no hay pasarelas y la señalética es pobre.

3. Vulnerabilidad y elusiones

El “debería” (así entre comillas de más arriba) viene porque la precariedad en el control de acceso deriva en una pérdida de autoridad:

  • Informalidad en el acceso: En foros especializados como Reddit, se difunden métodos para evadir el pago, aprovechando la falta de presencia constante en las casillas y la permeabilidad de los ingresos.
  • Estafas y reventa: Se detecta la presencia de estafadores que comercializan tickets usados o falsos a turistas, aprovechando la desprolijidad del control manual. 

Y me tocó verlo en el ingreso del Río Eléctrico. Con la llegada de las combis al puente sobre la ruta 41 y la afluencia de gente en el mismo horario, no tardó mucho tiempo en hacerse una fila muy larga. Algunos turistas cansados de esperar emprendieron la caminata sin pasar por el control. Algunos con la entrada en el celular y otros, nada.

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4. Distribución de recursos y operatividad

El ordenamiento relativo que aún se observa en los campamentos Capri, D’Agostini y Poincenot responde más a la intervención de la Asociación Amigos del PN que a la gestión de la propia administración central. Entiendo que el dinero recaudado se redistribuye a nivel nacional, privando al Parque Los Glaciares de los fondos necesarios para revertir el estado de emergencia de sus senderos.

Conclusión 

Es triste y da vergüenza. Por varias razones.

Antes que nada es una contradicción: si estás recaudando cifras importantes, no podés depender de que la gente vaya a trabajar gratis para que el sendero no sea un barrial.

No hay nada de infraestructura: no hay baños (hay letrinas en los campamentos), no hay plataformas sobre áreas húmedas, ni la suficiente señalética. Nada que valga lo que pagás.

Pero creo que lo más triste es la desprolijidad del control. Si entrás a cualquier foro de viajeros [2], vas a ver que la gente se explica cómo saltear el pago, a qué hora no hay nadie en la casilla o por dónde pasar por atrás para no pagar.

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Esa misma informalidad da pie a que aparezcan estafadores vendiendo tickets usados o truchos a los turistas.

Esto lo vi personalmente en la casilla de control de Loma del Pliegue Tumbado. Unos turistas españoles llegaron con un ticket y en el control, vieron que el ticket ya había sido usado. Se lo habían comprado a una persona que se los ofreció en el hostel.

La labor de los trabajadores del PN sigue siendo el único soporte del sistema, operando bajo condiciones de atraso salarial y falta de recursos.

Sin una reinversión directa de lo recaudado en la infraestructura de senderos, el sistema de cobro queda reducido a una mera carga fiscal sin beneficio para la conservación o la seguridad del visitante.

Lo único que se rescata es la gente. El orden que ves en Capri o Poincenot se debe más al trabajo de la Asociación Amigos del PN que por la gestión oficial. Y los trabajadores de Parques, como siempre, le ponen el cuerpo a pesar de tener sueldos atrasados y condiciones de laburo bastante precarias. El servicio que dan es lo único que mantiene el sistema en pie

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[1] https://ahoracalafate.com.ar/contenido/30057/fue-jefe-de-la-brigada-de-sendas-y-opina-sobre-la-traza-que-genera-protestas-en-

[2] https://www.reddit.com/r/Patagonia/comments/1j6jspw/getting_around_high_costs_in_el_chalten/

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