¿Qué pasa si algo falla?

Aunque haya aprendido de varios errores, cada tanto vuelvo a repetirlos. ¿Aprendí o todavía quedan pendiente más lecciones?

Si tuviera que justificarme: se me nubla la conciencia.

Es notable. Qué fácil las cosas se pueden complicar. No hace falta ningún esfuerzo. Simplemente ignorar unas pocas reglas muy básicas.

Haz lo que yo digo

Como siempre, el plan era muy sencillo

Aprovechando la visita de mi hermano y junto a mi hijo, íbamos a conocer las cascadas Dora y Santa Ana, en el límite con Chile. El inicio del sendero está apenas pasando el Paso Cardenal Samoré y en los papeles se trata de una caminata accesible de 8 kilómetros en total.

Por curiosidad, me había descargado también un track en la misma zona hacia el Lago Constancia.

En este otro caso, el recorrido hasta el lago Constancia inicia justo en el límite con Chile, ladea el cerro Mirador y desciende un poco hacia el oeste. Con poco desnivel, esta caminata es de unos 9 kilómetros sólo de ida.

Hice el registro de trekking para el sendero de las cascadas, descargué la ruta, mochilas listas. Salimos desde Bariloche temprano hacia Villa La Angostura y el límite con Chile.

… pero no lo que yo hago

Desde la ruta, mirando hacia el oeste, se veía el cielo absolutamente cubierto. Las nubes formaban una mano que avanzaba ennegreciendo las montañas, como intentando taparlo todo. 

En el paso Samoré enseguida nos derivaron con Gendarmería para confirmar la posibilidad de realizar la caminata a las cascadas.

  • Parques Nacionales lo cerró por las condiciones del tiempo y el estado del sendero – comentó el gendarme.

¿Todo ese viaje para terminar así? Rápido, me acordé del otro track que me había descargado.

  • ¿Y qué tal el Lago Constancia? – pregunté. 

Gendarmería no conocía el recorrido y no tenía ningún impedimento. Así que regresamos a la aduana y completamos los trámites para salir de Argentina.

De vuelta en el auto y ya subiendo por la ruta hacia el límite con Chile, la llovizna se convirtió en una lluvia densa. Pero como si se tratara de una trampa, como si el destino me estuviera tentando, justo en el hito limítrofe dejó de llover. Nubes muy bajas y casi ni viento había.

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Caí muy fácil.

  • Vamos viendo”, pensé. “Caminemos un rato y si se complica con la lluvia volvemos.”

No, tampoco me lo creo ahora. 

Esta zona del límite con Chile está cubierta de arena. En realidad, es ceniza que cayó en junio de 2011 por la erupción del volcán Puyehue – Cordón Caulle, remodelando todo el paisaje.

Bosques quemados sobre arena gris.

Y esto mismo es lo que hace este paisaje tan especial. Así que caminar por ahí se sentía como una paseo por Marte.

Enseguida tomé el celular para seguir el track que había descargado porque no hay marcas en ningún lado.

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Poco tiempo después del inicio, a la izquierda de la huella, hay un cañadón muy vertical formado por un arroyo que va socavando la arena volcánica.

Llegamos a un punto en que el track continuaba hacia el vacío.

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Esquivamos el socavón y llegamos del otro lado, a un hito limítrofe. Solamente arena en el piso, la pirámide con los carteles de Chile y Argentina y el gris húmedo de las nubes rodeándonos. Nada más.

Ah, sí, algo de basura. Botellas de plástico y cosas así.

Espíritus rodeándonos

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¿Mencioné el viento?

Sí, sumale al escenario que el viento apareció decididamente y con fuerza. Así que las nubes pasaban como espíritus, rápido entre nosotros. 

Seguimos avanzando con algo de pendiente y llegó el momento de transitar sobre manchones de nieve compacta, mezclada con arena y túneles de hielo.

  • Juraría que habíamos hecho una vuelta en U – pensé, entrecerrando los ojos

Ahí justo en el hito. Por eso amplié la vista sobre el track y lo que veía era una línea continua de este a oeste. 

En mi cabeza habíamos girado, pero el GPS decía una cosa totalmente distinta. 

Y ahí caí en la cuenta:

Si no lograba hallarme en el espacio, si no sabía si estábamos avanzando derecho o girando, ¿Cómo podríamos regresar en caso de que el celular, por alguna falla, deje de funcionar?

El lago de Schrödinger

Arena, nieve y nubes. El paisaje cambiaba a sólo 20 metros alrededor nuestro. Más allá era una incógnita de color gris. 

Empezamos a jugar con el gato de Schrödinger. “El lago puede estar y no estar al mismo tiempo”. 

Tardé en notarlo, pero la condensación con el roce de las nubes hacía que las gotas de agua sobre las piernas se deslicen hacia las medias y las zapatillas. 

Otra trampa 

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Ojo, hubo un momento de sol y cielo despejado. Duró unos pocos segundos. Justo el tiempo para ilusionarme y creer que el tiempo puede cambiar como para que aparezca el sol. Justo el tiempo para alcanzar a ver la costa del lago y el relieve ondulado que teníamos hacia abajo.

Y hacia allá fuimos. Bajando el cerro entre zanjas profundas de arena donde corrían arroyos en silencio. Bajábamos y subíamos continuamente.

Llegamos a un bosque muy húmedo. Tocar una rama significaba un baldazo de agua en la cabeza. 

Desde la playa de arena del lago no podíamos más que ver unos pocos metros de agua. Sin mucho cambio en el paisaje, ya empapados y con algo de frío, comimos algo de lo que teníamos en la mochila.

¡La mochila! Todo mojado adentro. Obviamente, no tenía pensado caminar con lluvia y no había metido las cosas dentro de una bolsa de nylon. 

Con apenas unos pocos minutos de descanso emprendimos el regreso. Esta vez seguimos el track que mi hermano grabó con su reloj. 

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El regreso se sintió como si hojeara un libro que se redescubre en la biblioteca. Solamente algunos párrafos conocidos. Había algunas referencias en el camino, pero sólo las identificaba al pasar a su lado. 

  • Sí, por aquí pasamos… Esta piedra me suena. 

El viento se volvió muy intenso y la temperatura bajó a solamente 7°. O al menos es lo que decía mi reloj. 

De regreso, muy cerca del hito limítrofe, el cielo empezó a abrirse. Sol y cielo celeste. La humedad se elevaba en columnas de vapor desde la arena o corrían copiando al suelo para después dispersarse y desaparecer en un suspiro.

  • Está para volver, ¿no? Así vemos el lago con sol

La experiencia más importante que saqué de esta salida es tener siempre un backup para la navegación. Sobre todo cuando el GPS es imprescindible para avanzar.

Era la primera vez en ese lugar y estuvimos rodeados todo el tiempo por nubes, viento y lluvia. Si el dispositivo que nos permitió avanzar sin ninguna marca o referencia del entorno dejaba de funcionar, no sabíamos dónde estábamos. No había forma de ubicarse.

Entiendo que un dispositivo GPS dedicado es mucho más resistente, pero aún así, ¿conviene tener un respaldo en otro dispositivo? Creo que sí.

Las personas que confían más en el papel y la brújula pueden decirme que el mapa es más confiable, no se apaga y no sufre el frío. Pero entiendo que navegar con un mapa requiere trazar el recorrido desde un inicio. Acordate que no podíamos tomar referencias en cualquier momento porque no se veía ni siquiera la ubicación del sol.

A esta altura debo reconocer de una vez por todas que fue una irresponsabilidad emprender esta caminata solamente con el track en el celu. No conocía la exigencia, las condiciones del tiempo estaban en contra, no tenía equipo adecuado, la mochila no tenía protección y tampoco tenía ropa seca.

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Ya en los últimos metros antes de volver al auto, mi hijo la clavó con uno de sus comentarios. Había un dejo de acusación en la mirada de mis compañeros. Sin resentimiento eh, pero algo había.

No se habían animado a decirme de regresar al principio porque me vieron fascinado con la experiencia de caminar en un lugar así.

  • Es que te ciega el sendero a vos. Sos como un jugador con problemas de adicción.

Estábamos agotados, con frío y empapados.

¡Qué se repita!

7 comentarios en "¿Qué pasa si algo falla?"

  1. Sin dudas el gps debe estar x2 para este tipo de aventura. Cualquier reloj de aventura gama media tiene tracks de gpx aun sin mapas! Gracias por compartir.

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  2. Así y todo la experiencia nos sirve a todos y hasta las fotos me paresen no sé si buenas pero interesantes, colores y texturas que nos ayudan a comprender el momento. Gracias, Janis

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