Trekking 5 Lagunas (tres días haciendo vivac)

Algo me decía que lo que estaba preparando se parecía mucho a una locura.

El otoño es la mejor época para salir a caminar, pero también es cierto que los días de sol son menos, las temperaturas pueden ser muy bajas y los días demasiados cortos. Sobre todo para una travesía muy larga. 

Pero, los milagros existen.

Según el pronóstico (que venía refrescando en mi computadora como si fuera un vicio) había una ventana de buen tiempo abriéndose hacia fines de abril. Y lo que es más difícil, alineados en un fin de semana.

¿Necesitaba alguna señal más?

Yo creo que no. No podía dejar pasar esta conjunción y emprendí la preparación de una de las travesías más increíbles de Argentina.


A medida que se acercaba el fin de semana, el pronóstico se afianzaba. Ya tenía una idea de los tiempos y el recorrido pero tenía que ajustar todos los detalles.

Sabía que el trekking de las 5 lagunas suele hacerse en 4 o 5 días pero también sé que se puede hacer en 3, 2 o incluso en un solo día.

No, no iba a presionar la buena suerte con alguna locura así. ¡Aunque sí podría hacerlo con una locura distinta!

A ver, tres días no es una locura y me deberían alcanzar para completar el recorrido desde Colonia Suiza a Pampa Linda

Pero, si la aventura de caminar en solitario por primera vez las 5 lagunas me quedaba corta, agregué el uso de un tarp (toldo) en lugar de la carpa. A fines de abril.

Sería la segunda vez que usaba un tarp. La anterior fue en la cumbre del cerro Negro.

El plan para mi trekking 5 lagunas

  • Pronóstico de tres días de puro sol y dos noches sin viento
  • Debería salir desde Colonia Suiza el sábado a las 8AM y llegar a Pampa Linda el lunes a las 5PM
  • Iba a usar un tarp (en lugar de una carpa) y mucho abrigo para pasar las noches
  • El primer día debería llegar hasta la laguna CAB 
  • El segundo día, haría el trayecto hasta la laguna Cretón
  • El último día pasaría por Laguna Ilón hasta Pampa Linda

Completé el registro de trekking un día antes de la partida y como no iba a pasar la noche en ningún lugar organizado, no hacía falta reservar espacio.

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Laguna Negra a las 11 de la mañana

Colonia Suiza

Con una mirada algo incrédula pero siempre cariñosa, mi señora esposa me dejó en el comienzo del sendero a Laguna Negra un sábado de abril a las 7.50hs.

Los primeros pasos los hice con una linterna porque un bosque de pinos oscurece el inicio del camino. Pero en poco tiempo ya hubo luz suficiente.

Rápido, por el valle del arroyo Goye

Para mí, la aventura empezaba en el filo del Bailey Willis porque era el último lugar conocido. Bueno, ese y el tramo final, desde la laguna Azul hasta Ilón. Así que tomé esta etapa inicial como un trámite. 

Quería conocer y disfrutar de los paisajes nuevos con tiempo. Así que debería estar en el col que separa el cerro Negro y el Bailey Willis a más tardar al mediodía.

Laguna Negra

Y así fue. Caminé realmente rápido y a las 11hs estaba completando el registro en el refugio de Laguna Negra. 

Pero, si ya había hecho el registro online en la página de Parques, ¿por qué de nuevo?

Se trata de un formulario que hay en cada refugio y que sirve de control, sobre todo en travesías como la que estaba por emprender. Si me llegaba a pasar algo y mi esposa daba un aviso a PN, haber asentado mi paso por Laguna Negra sería de mucha ayuda para la comisión de auxilio.

A las 12hs miraba desde el Bailey Willis la laguna CAB y el valle del arroyo La Chata, bien abajo. Atrás quedaba laguna Negra, la primera las 5 lagunas. 

Con mucha ilusión observé el paisaje que había visto muchas veces, imaginando el recorrido. Estaba a punto de conocerlo por primera vez.

Y di el primer paso.

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Clásica vista al Tronador y valle del arroyo La Chata desde el Bailey Willis

Valle del arroyo La Chata

Después de esa bajada pronunciada por el pedrero, llegué a un descanso en la pendiente. Desde el momento que entré al bosque del valle tuve que bajar con mucho cuidado. Por momentos sujetándome de troncos y cuidándome de los resbalones. 

En las caminatas que había hecho durante la temporada no había visto semejantes colores. Además, entre los rojos de las Lengas, contrastaba un hermoso y profundo cielo celeste.

En las bajadas, prefiero las subidas

Sí, tuve que hacer algunas paradas para descansar los cuádriceps, las rodillas y sacarme el abrigo que tenía desde el frío de las 8 en Colonia Suiza. 

Arroyo Brazuco

La pendiente afloja considerablemente al cruzar el arroyo Brazuco. En este punto del sendero, el fluir del arroyo entre las rocas y el entorno encantado del bosque llevaron el otoño a una nueva dimensión

Los rayos de sol caían bien oblicuos atravesando el bosque en un juego de luces doradas.

Además, el arroyo arrastraba las hojas y las juntaba en lagunitas alfombradas de amarillo. Aunque muy lindo y pintoresco, tenía que tener mucho cuidado. Una capa de hojas en el piso podía ser, en realidad, un descanso de agua y un paso ahí, un accidente.

Desde ahí, siempre con el sendero muy bien marcado (aunque algo tapado de vegetación) continué bajando con menos intensidad, a otro ritmo, mucho más relajado para las rodillas.

Arroyo La Chata

El punto más bajo (imagino que de toda la travesía) es el encuentro del arroyo Brazuco con el arroyo La Chata. Aquí parece haber un lugar de acampe y es donde elegí comer algo y poner a secar el abrigo. 

Es que el caracol a Laguna Negra dejó el buzo empapado de transpiración y lo necesitaba bien seco para pasar la noche. Así que, en cada parada, lo ponía al sol.

Desde esa confluencia de arroyos me quedaba la subida sin disimulo hasta la laguna CAB.

Subida a la laguna CAB

Hasta que se logra salir del bosque, el sendero por momentos se pierde entre cañas y troncos caídos. Nunca llegué a sentirme perdido porque de una forma u otra encontré marcas o indicios. Pero quizás, alguien sin mucha experiencia en la zona pueda resultarle confuso y desmotivador.

A media altura se despliega de nuevo el valle (que se deja atrás) y hacia el oeste vuelve a aparecer el blanco del Tronador. Aquí me sorprendió encontrar vegetación que identifico con la región de la estepa.

Creo que me fijé en los detalles de la vegetación a mis pies de tanto detenerme y sostenerme para recuperar el aliento. La travesía tendría pendientes importantes más adelante, ya lo sabía, pero esta última subida del día se estaba haciendo larguísima.

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Roca lisa y marrón – El arroyo que baja desde la laguna CAB

El último capítulo de esa pendiente se empieza a escribir en compañía del arroyo que baja de la laguna. En pleno otoño, ya quedaba muy poca agua y pude caminar sobre la superficie muy lisa del lecho. 

Sería una constante de varios puntos de la caminata: varios de los arroyos del trekking 5 lagunas transcurren sobre fondos de roca lisa y de color marrón.

Ahí, el agua desciende como una tela tendida sobre la roca. Forma cascaditas y charquitos mientras baja, enmarcada con lengas rojas hacia el valle bien abajo.

El sendero cruza o transita sobre este lecho algunas veces, hasta llegar finalmente al área de la laguna CAB.

Laguna CAB

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Laguna CAB – Cerro Negro en el centro

La luz de la tarde me encontró caminando con el agua por arriba de las rodillas, las medias y las zapatillas en una mano y el bastón de trekking con el trípode en la otra.

Otro pedacito de paraíso

Iba siguiendo el borde casi inexistente de la laguna hacia su margen sur. Allí estaba una de las zonas de acampe, pero sobre todo, una hermosa playa de arena.

Descolgué la mochila de mis hombros cerca de unos pastos en esa playa y caminé hacia el agua disfrutando la espalda liviana y el tibio sol de la tarde.

Nada se movía en ningún lugar.

Una zona de acampe de terror

La zona designada de acampe me dió miedo. Algo descuidada, sí, pero seguramente resultó algo tenebrosa por estar ya hundida en la sombra. Además se la notaba muy húmeda y en comparación con la playa de arena, no tenía competencia.

El filo del cerro CAB ya estaba cortando al sol. Y esos últimos rayos eran en realidad sólo un consuelo. Ya se sentía en el aire que la noche venía helada.

Así que armé el tarp con los bastones de trekking al borde de la laguna, sobre la arena y empecé el ritual para pasar la noche.

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Todo listo para el vivac

Me refiero a abrigarme antes de que se vaya el sol y pierda el calor del cuerpo. Dejar los aislantes y la bolsa de dormir listos. Preparar la cena y sobre todo esperar la noche en calma.

Mientras cenaba sentado en esa playa de arena, veía el recorrido del día. Al otro lado del espejo de la laguna CAB estaba el col entre el cerro Negro y el Bailey Willis, donde había empezado (al menos para mí) la travesía de las 5 lagunas.

La noche fue heladísima. Yo la transité bien, abrigado con 4 capas de ropa más la bolsa de dormir. Pero la tela del tarp estaba blanca de escarcha y se había endurecido como una chapa.

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Lo que retrasó la partida desde la segunda laguna fue, en realidad, esperar algo de sol para secar la lona del tarp y los aislantes que estaban empapados.

10 + 7 = 17

Sin mucho éxito, emprendí la caminata cerca de las 10. Si mis apuntes eran correctos, me quedaban 7 horas de caminata hasta la laguna Cretón. No podía perder mucho tiempo.

Cerro CAB

Desde la playa pasé por un mallín muy húmedo hasta llegar al comienzo de la subida al cerro CAB. El recorrido hasta su filo es en diagonal, primero por piedras sueltas y luego algo más firmes. 

En las subidas, prefiero las bajadas

Quizás por el cansancio del día anterior o por haber dormido muy poco (siempre duermo mal en las salidas) la subida resultó un desafío algo temprano.

El filo del cerro y la última vista a la laguna CAB me encontró agradeciendo de haber llegado y que desde allí seguiría el descenso, también en diagonal, hasta el mallín de las vueltas, atrás del cerro CAB.

La primera parte de esa bajada, al menos en esta época algo fría, no me daba confianza. Los pasos fueron en escalones altos e incómodos, todavía en la sombra. 

Con mucha concentración fui pisando y sujetándome de donde podía hasta llegar finalmente al tramo de rocas gigantes y lisas de la parte sur del cerro. 

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Ladera sur del cerro CAB

Después de esa bajada pronunciada, en el resto del recorrido hasta el descenso final al Mallín de las Vueltas no tuve complicaciones.

Hacia abajo se extendía el valle del arroyo Claro que desemboca en el lago Mascardi.  

Antes de llegar al mallín, se pasa por sectores de roca más complejos pero nada imposible. Un paso por un bosquecito de Lengas y al fin, el arroyito del mallín para recargar mi botella.

Mallín de las vueltas

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Vista al mallín de las vueltas bajando del cerro CAB

Divisoria de aguas

Por lo que estoy viendo en un mapa, desde este mallín se dividen las aguas. Una parte desemboca en el brazo Tristeza del Nahuel Huapi, a través del arroyo Uhueco, y otra con el arroyo Claro, al lago Mascardi.

Las aguas del Nahuel terminan en el Atlántico y las del Mascardi en el Pacífico, ¿qué tal?


Una aclaración que confunde

A este mallín también le dicen “Mate dulce” (además de “de las vueltas”). Aunque hay dos sectores, uno más alto que el otro. ¿Quizás uno sea el del mate dulce y el otro el “de las vueltas”?

Además, por si la confusión fuera poca, en viejos boletines del Club Andino leí que bautizaron con Mate Dulce a otro mallín, cerca del cerro Capitán: https://transkribus.eu/r/clubandino/#/documents/316896/pages/70


El tránsito por estos mallines es un descanso y una preparación. Hacia el final de varias vueltas está el inicio de la subida al cerro Cristales (o Cristal). 

Sobre todo después de pasar otro arroyo sobre roca lisa, empieza un espectáculo para la vista y el corazón.

Cerro Cristales 

La referencia al corazón está lejos de ser algo romántico. Es que la subida, a pesar de ser también en diagonal, acelera las pulsaciones, pero las vistas que se van encontrando son realmente espectaculares.

No sólo hacia los valles de abajo sino que el recorrido tiene pasos de película. Subidas y bajadas por jardines verdes y ramblas de roca a los pies por callejones hundidos entre paredes lisas.

La subida pasa primero por un filo que me llevaba, de la parte norte del cerro a la sur y desde ahí continué la pendiente hacia el oeste.

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Filo del Cristales mirando al norte

Volviendo la vista desde ese último filo del cerro Cristales pude ver de nuevo el cerro Negro, el cerro CAB y el mallín de las vueltas. Hacia adelante, descubrí la laguna Cretón, el filo hacia el Capitán y nuevamente el Tronador.

En ese lugar, decidí almorzar. El día seguía inmaculado. No solamente no corría nada de viento sino que seguía soleado y sumergido en un silencio tan vasto como las vistas que tenía adelante.

Aproveché para secar por última vez la lona del tarp y preparé las rodillas para la bajada.  

Una bajada sin tiempos

Si te digo solamente que en una hora se llega a la laguna, en realidad te estoy engañando. Puede pasar una hora desde el filo del cerro Cristales hasta la laguna, pero la bajada es de las que hay que hacer como si el tiempo no existiera.

No te apures. Cada paso, cada escalón, debe estudiarse. 

La bajada es empinada y tiene tramos de roca suelta o algo peor. ¿Pisaste alguna vez un montón de bolitas en el piso? Yo tampoco, pero la arena esparcida sobre un escalón de roca lisa se debe parecer mucho.

Algunas veces usé bastones y otras las manos. Aunque reconozco que apoyé el culo más veces de las que considero honorable. 

En fin, me hizo acordar al descenso hacia Jakob desde Brecha Negra, en la travesía desde Frey. Si ya lo hiciste, ya sabés de qué te estoy hablando.     

Laguna Cretón

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Empieza a anochecer en la laguna Cretón

Aquella bajada alcanza un mallín que está un escalón por debajo de la laguna Cretón. Entre algunos chapoteos y mucho barro pasé después por un bosque de Lengas hasta remontar ese escalón a Cretón.

Dos sombras

Dejé la mochila en el que parecía el mejor lugar para pasar la noche y salí a recorrer la laguna. En la costa arenosa, los rayos del sol acercándose al filo del Capitán sumados al reflejo sobre la laguna, proyectaban dos sombras mías en la ladera del col al Bonete.

Armé rápido el tarp. Este atardecer se percibía templado, a diferencia del que me tocó en la laguna CAB. Caminé hasta muy tarde por distintos lugares, sobre todo viendo el valle que baja al brazo Tristeza. 

Una media luna y algún planeta brillaron poco tiempo antes de esconderse, también, atrás del Capitán.

Efectivamente, la noche resultó mucho más cálida. Salí de la bolsa de dormir y mientras se calentaba el agua del café, armé por última vez la mochila.

Esta vez, no había escarcha en la lona del tarp.

Laguna Azul

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Laguna Azul

De nuevo, algo preocupado por el horario, a las 10hs empecé la subida al filo que separa Laguna Cretón de la laguna Azul. Enseguida, apenas salido del lugar de campamento, empezaron a soplar las primeras ráfagas del día. 

La laguna Azul todavía estaba en sombras y no brillaba con aquel azul característico y definitivo que conocí en diciembre pasado. Pero no importaba. 

Laguna Jujuy

Seguí por ese filo hacia la laguna Jujuy (la cuarta) y desde ahí la subidita al Capi y una de las mejores vistas al Trona. La confianza y el cariño en llamarlos así quizás viene de recorrerlos y admirarlos tantas veces en esta temporada.

Mirador del cerro Capitán

Hice un desvío hacia el mirador que da al norte, en el Capitán. Desde ahí la vista recorre desde el Tronador, la mirada del doctor, el lago Frey, el brazo Tristeza, cerro Capilla, López, Negro, Cristales y la laguna Cretón. Y un montón de otros lugares que me falta conocer.

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Mirador del cerro Capitán

Mallín de Ricardo

Regresé al sendero y bajé hasta el mallín de Ricardo.

Sin pendiente, ahora casi sin viento y más cómodo con el horario, todo empezaba a sentirse más relajado. Además ya estaba recorriendo terreno conocido y sabía qué esperar.

Los miedos del comienzo, por el frío, las distancias, el cansancio y por consiguiente, algún mal paso, se fueron. Que recorra estos lugares en solitario no quiere decir que ignore los riesgos.

Pero, es cuando más cuidado hay que tener. Cuando se baja la guardia por la confianza es cuando aparecen los descuidos.

Entré de nuevo a un bosque alto y mágico de Lengas. 

Perdón que use tanto la palabra magia, pero es la forma rápida de resumir un estado casi indescriptible. La calma del sendero rodeado de una lluvia dorada de hojas, con el cansancio y la sensación de una misión cumplida, debe tener otros adjetivos. Pero encanto, magia y hechizo es lo que me sale ahora.

Laguna Ilón

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Arroyito que baja desde Laguna Ilón

Laguna Ilón estaba muy celeste y enmarcada de rojos y naranjas. Como siempre, vigilada de reojo por el Tronador.

Algunas ráfagas de viento llegaron mientras almorzaba en la arena. Reservé una hora para comer y relajar antes de la caminata a Pampa Linda.

Hoy no, doc

Ya había decidido no hacer la caminata hasta la mirada del doctor por dos motivos. Primero, quería tomarme el último día con más tranquilidad y no correr atrás de los horarios y segundo, ya había visitado el mirador dos veces desde diciembre.

En la laguna, muy poca gente alrededor. El fin de la temporada se estaba sincronizando con mi final de travesía.

Pasé a registrarme por el refugio vacío y en silencio. Los bancos arriba de las mesas y una refugiera que me alcanzó el formulario.

Dos horas después estaba en Pampa Linda. Eran las 4 de la tarde cuando avisé con un Whatsapp a mi familia que había salido todo bien, desde una mesa afuera de la oficina de Parques.


La travesía 5 lagunas era un rompecabezas a medio armar en la mesa del comedor.

En una esquina tenía completa el sector de laguna Negra y más acá el tramo que empieza sobre la laguna Azul. Pero, ¿cuánto lugar reservar en el medio?

Había leído relatos, visto fotos. Y no es lo mismo, es como que las piezas no encajan con las manos de otras personas.

Ahora puedo cerrar los ojos y armarla de nuevo de punta a punta.

Que exista este recorrido tan extenso y por lugares tan especiales es casi un milagro. No es fácil mantener semejante travesía y menos con los recursos que tenemos. Por eso es muy importante el papel de cada persona que la recorre.

Escribí una guía con recomendaciones que surgieron desde esta experiencia. Ojalá te sirva para preparar la travesía pero también para que valores y sigas cuidando estos lugares:

8 comentarios en "Trekking 5 Lagunas (tres días haciendo vivac)"

  1. Me leí la guía completa, con deseos de volver a Bariloche y hacer la Travesía de las 5 lagunas. (O las que llegue). Gracias por compartir tu experiencia

    Responder
  2. La hice en Marzo y lo que describis es exacto. Sobre todo lo de la gran dificultad para ponerle palabras a semejante experiencia.
    No tuve suerte con el tiempo, y me faltaron poquitos días para disfrutar de los colores del otoño (bajé el 16) por lo que estoy obligado a repetirla!

    Gran trabajo. Muchas gracias.

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    • Me alegra que coincidamos
      La travesía 5 lagunas es para hacer más de una vez.
      Y si puede ser con tiempo para aprovechar cada lugar, mejor.
      Muchas gracias por dejar tu comentario, Juan.
      Saludos.

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  3. Ufff !! tremendo relato, excelente como siempre Janis!!! “Apoye el culo más veces de las que considero honorable…” jjajaja me hiciste reír mucho. Gracias por compartir! abrazos

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  4. Hola, acabo de ver el video y estoy facinado, hace 3 años encontre este trekking y desde entonces estoy fanatizado, por distintas razones no lo he podido hacer, pandemia, otros trekking para complacer a mis acompañantes etc… no pierdo las esperanzas de hacerlo. Y ver las imagenes tuyas me animan aun mas. Queria prgunterte, vi en el video que llevas VHF, tengo entendido que su alcance es de 10 km, lo cual en el medio de la montaña no serviria y por otro lado, hay alguna frecuencia en particular para usar en los trekkins..?

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