Cerro Cuernos del Diablo: no hay ateos en las trincheras

Habían pasado dos años desde que subimos con Caro y Yeni al Cuernos del Diablo. Desde aquella vez, me pregunté varias veces si podría hacerlo por mi cuenta.

Pero, ¿por qué la duda si ya tenía la experiencia de haberlo subido?

Antes que nada, el tramo que me mantenía lejos del cerro es la etapa de ”la canaleta”, un escalón que separa la zona de la hoya y el último filo con acceso directo a la cumbre. La canaleta debe tener unos 30 metros (como mucho) y dos tramos específicos muy expuestos con pocos lugares para agarrarse.

Para un escalador no representa un desafío, pero para mí ese tramo era todo.

Mirá el video en Youtube

Además, durante estos dos años me había equipado con lo que aquella vez no tuve. Compré un casco, crampones y una humilde piqueta. No tengo en mente escalar en hielo (por ahora), así que una piqueta para solamente caminar con pendiente está ok. También fui sumando algo de experiencia en tramos de escalada más expuestos.

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O al menos eso creía.

Este es un relato de mi experiencia. No lo tomes como una guía o recomendación para llegar al lugar.
Este sendero no figura habilitado por parte de Parques Nacionales y lo recorrí bajo mi responsabilidad

cerro cuernos del diablo ubicacion
Recorrido desde el inicio

Trekking al Refugio Jakob y vivac en el Valle del Casalata

Laguna Jakob
Laguna Jakob y refugio San Martín

Como aquella vez hace dos años, también empecé a caminar el sábado cerca del mediodía. Sabiendo que solamente tenía que llegar a Jakob y bajar al Casalata para pasar la noche. Saliendo a las 13 hs del Tambo de Báez llegué a la zona del refugio Jakob a las 16:30 hs.

Desde el refugio, bajé el ritmo para llegar tranquilo a la Laguna de los Témpanos y desde ahí seguir las marcas de Huella Andina para bajar al valle del Casalata por el Paso Schweitzer. A las 19:30 ya estaba armando el vivac.

Cuando pasé por el Refugio San Martín me registré y conversé de nuevo con Franco. Esta vez el mensaje era que no había nieve en la hoya. Por lo que mis botas semirrígidas, crampones y piqueta habían subido sin necesidad.

cerro cuernos del diablo vista paso schweitzer
Paso Schweitzer – Cuernos del Diablo al fondo

Allá abajo, en el valle del Casalata, casi ahogado entre las paredes de roca, me costó conciliar el sueño profundo. Una y otra vez me despertaba y, sin poder dormirme rápido, me asomaba fuera del tarp para ver las estrellas.

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Recién a las 9 de la mañana del domingo empecé la subida.


Ascenso al Cuernos del Diablo: Jabaliceo y la subida por la canaleta

cerro cuernos del diablo vista paso
Vista al cerro

Empecé con el jabaliceo por las lengas, pero esta vez, con menos agua en el arroyo, aproveché a vadearlo, ahorrándome varios tramos de ramas.

En la subida por los pedreros iniciales también elegí esquivar la canaleta que usamos la vez anterior y subir por la pendiente pegada a la vegetación. Desde ahí, copié el recorrido hasta el primer filo y el ingreso a la hoya.

Comprobé que la placa de hielo se había reducido a un manchón grande rodeado de roca lisa. Varias cascaditas asomaban por debajo del hielo sucio y buscaban su paso entre charcos y lagunitas. La roca estaba pulida por algún glaciar de otro tiempo.

Zigzagueando por la roca llegué al pie de la canaleta.

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A esta altura tengo que decir que había llevado tres pasos distintos en la App con el mapa del celular. Uno por la canaleta que usamos con los chicos la vez anterior y dos pasos más a la derecha que fui recopilando con los tracks que encontré en wikiloc.

cuernos del diablo tres pasos
Las opciones que encontré en Wikiloc para subirme al filo de la cumbre

Si no tenía éxito en esta canaleta intentaría por esas alternativas.

Adelante mío quedaba un pedacito de hielo y el espacio de la rimaya contra la roca. Pasé con lo justo, mojándome un poco el hombro. Saqué el casco de la mochi y guardé la gorra.

Enseguida aparecieron las dudas. Miraba nervioso a todos lados y tanteaba la roca buscando un agarre seguro. Nada me daba el 100%, ni siquiera el 50. ¿Será normal esto en el mundo de la escalada?

cerro cuernos del diablo vista catedral
Detalle de las agujas del Cerro Catedral

No había grietas o partes que sobresalgan de la roca que me dieran absoluta confianza. Sólo había pasos expuestos, no importa por donde encarara. Hacia abajo, había unos 5 metros casi verticales hasta la rimaya. Sin opciones claras, elegí la más obvia: escapar hacia arriba. El Janis del futuro tendría que arreglárselas con la bajada.

Así, hice el otro paso arriesgado y finalmente llegué al filo. Sí, me alegré, pero no festejé. Todavía tenía que volver a pasar por acá, pero me sentí muy bien. Apareció el Tronador enmarcado por las torres del Cuernos.

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La cumbre estaba a la vuelta de la esquina.

earth mapa cumbre cuernos
Los últimos pasos a la cumbre

Cumbre del Cerro Cuernos del Diablo: Vistas a todo el PN Nahuel Huapi

cerro cuernos del diablo vista jakob
Vista a Jakob desde la cumbre

Trepé un poco más hacia el norte y apareció la arista que me llevaría a la cumbre. Ya tenía claro no buscar el cuerno del oeste sino que debía apuntar al este. Dejé el bastón apoyado en algún lugar y encaré la última trepada.

La cumbre es muy justa. La cruz de hierro trabajada casi que estorba.

Cuando compartí un video de la cumbre a las personas suscriptas a Experiencia Completa, Juan de PatagoniaTV lo dijo justo: “Impresionante esa cumbre, está en el centro de todo”. Es justo lo que sentí ahí arriba.

La laguna Jakob brillaba. El día me regaló de nuevo una cumbre soleada y casi sin viento. El silencio se hizo tan gigante como el paisaje.

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cerro cuernos del diablo vista casalata
Vista al Valle del Casalata desde la cumbre

Me pasó muy cerca un cóndor volando algo bajo. Rodeado de tanta calma, su vuelo iba rasgando el silencio hasta perderse en el celeste más profundo. Me sentí un privilegiado. Con los ojos en las agujas del Catedral, agradecí todo lo que estaba viendo y viviendo. Tener salud y fuerza para llegar por mis medios hasta ese lugar.

Dos rocas en lo más alto de la cumbre formaron un sillón reclinado donde me recosté. Bajo un cielo perfecto, abrazado por el calor del sol y un horizonte de montañas conocidas, parecía estar de invitado en una reunión de viejos amigos.

Miré la hora y decidí quedarme al menos diez minutos más. Pero algo me inquietaba. Escuchaba ruidos de roca en movimiento y no encontraba la fuente. Qué raro…

cerro cuernos del diablo vista 5 lagunas
Vista al oeste – Mallín de las vueltas

Cuando cambio de posición en esa cumbre mínima, veo a Ezequiel al mismo tiempo que dice: “¡Ey Janis, me estaba acordando de vos, boludo!”. Me decía que venía acordándose de lo que leyó en el blog: que debía apuntar a este cuerno y no al otro. Nos quedamos charlando más de una hora; Ezequiel tiene una anécdota por cada cerro y valle que veíamos desde ahí.

mapita cuernos
Track hacia la cumbre desde el paso Schweitzer

Descenso: Maniobras en la canaleta y regreso nocturno

Para la bajada de la canaleta saqué una cuerdita que suelo llevar para este tipo de casos. Até la mochila y la bajé hasta el próximo balcón. Aún así, me tomó tres intentos pasar el primer tramo y otros tantos el segundo.

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En este punto volví a agradecer. Esta vez no sólo por tener la posibilidad de recorrer estos lugares sino también por seguir entero.

A veces dudo de la existencia de un Dios, pero al mismo tiempo…  viste que no hay ateos en las trincheras.

Pensé, qué sencillo sería poner unos escalones de hierro amurados, una especie de vía ferrata. Porque, sinceramente, el Cuernos del Diablo no es un cerro complejo sin hielo. Si no fuera por esta canaleta, la llegada a la cumbre la puede hacer cualquier persona con algo de experiencia y estado físico.

atajacaminos
Un Atajacaminos en el sendero a Jakob

Desde ahí, el cerro ya no tenía grandes desafíos. Sin perderle el respeto sólo me quedaba resolver el laberinto de rocas, buscando los pasos hacia el filo de abajo, un largo acarreo y la llegada al arroyo.

Rearmé la mochila pesada y subí hasta el refugio Jakob para avisarle a Franco de mi regreso. Ya eran las 7 de la tarde y me quedaban, como mínimo, 4 horas hasta el tambo de Báez.

Todo esto se escribe muy rápido, pero con el cansancio acumulado del día hizo falta convocar hasta la última gota de energía.

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En el sendero, ya de noche, tuve varios encuentros con Atajacaminos. Nunca los había cruzado y esa noche me sorprendieron con los ojos brillando en medio de la oscuridad.

A las 23:00 llegué a la ruta donde estaba Romi esperándome en el auto.

cerro cuernos del diablo cumbre
Un Janis en la cumbre

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